Poco a poco fue penetrando su lengua en mi boca. Estuvo recorriendo cada milimetro de ella hasta que por las leyes de la naturaleza, nos separamos.
- Mejor vamos a mi casa para curarte las heridas.-Dije algo graciosa.
Él no dijo nada. Se limitó a esbozar una pequeña sonrisa.
Entre un silencio bastante incómodo llegamos a la puerta de mi casa a paso lento. Abrí y le invité a pasar.
- ¿Me siento?.-Dijo señalando el sofá de piel blanca.
Lo admito, me hizo gracia. No entiendo cómo un supuesto violento y basto hombre puede pasar de estar disfrutando de pegar a un borracho a comportanse tan tímidamente. Solté una pequeña risa.
- Sí, ponte cómodo. Ahora vuelvo.-Le mostré una de mis mejores sonrisas y me fuí escaleras arriba.
Entré en el baño, y suponiendo que ya no me oía, suspiré. ¿Desde cuando estoy tan sumamente rara? Es extraño en mí este comportamiento..., ¡espera! ¿Son las -miro el reloj- la una menos veinte y...¡todavía no he hecho los deberes!? Y lo más importante...¡¿tengo a un tío en casa que ni si quiera conozco?! Sí, no estoy normal. Pero igual, me encanta esta sensción..., así que no creo que haya problema alguno.
Abro un armarito y de el saco el botiquín. Lo cojo entre mis manos y bajo rápido las escaleras. Llevará con dolores un buen rato.
Me pongo a su lado con las piernas cruzadas mirando hacia él. Se dá la vuelta y se pone cómo yo, en frente mía.
- Haber, ahora no te muevas, ¿vale?...-Dije mientras que me levantaba un poco por las piernas para llegar mejor a las heridas de la cara con una gasa.
¡Dios!, ahora que me fijo bien, tiene unas cuantas heridas importantes, eh. Y profundas. Sobre todo profundas y grandes.
- ¡Ay madre! ¡Si son enormes!.-Si, estaba algo asustada. ¡¿Pero cómo narices se había hecho eso?! ¡¿peleandose con ese?!.
- ¿Pero que dices?.-Rió. Se lo estaba tomando a cachondeo, y a mí,admito, que no me hacía ninguna gracia.- No es para tanto.-Sonrió.
- No tiene gracia.-Le miré mal mientras que con agua oxigenada y una gasa intentaba curarle alguna que otra herida.
- ¡Pero es que estás exagerando!.-Dijo gracioso.
Le heché una mirada fulminante y pudo entender que este no era el momento de hacerse el 'machote'. No, ahora, no.
La cara ya estaba curada.
- ¿Te dió en algún sitio más?.-Dije preocupada.
- Sí.-Rió.
- ¿Donde?
- En el estómago...pero no creo que tenga nada.-Sonrió.
- Túmbate.-Básicamente se lo ordené mientras que me levantaba.
Me miró extrañado y frunció el ceño. Lo hizo confundido y le subí la camiseta.
- ¿Qué haces?.-Dijo riendo y algo sonrojado.
- Voy a hecharte una crema para quitarte algo este moratón...-Musité.
Tengo que admitir que está muy bien, eh. ¡Dios! ¡Vale! ¡Está de p*uta madre! Demasiado bien para ser un tío...
- Mejor vamos a mi casa para curarte las heridas.-Dije algo graciosa.
Él no dijo nada. Se limitó a esbozar una pequeña sonrisa.
Entre un silencio bastante incómodo llegamos a la puerta de mi casa a paso lento. Abrí y le invité a pasar.
- ¿Me siento?.-Dijo señalando el sofá de piel blanca.
Lo admito, me hizo gracia. No entiendo cómo un supuesto violento y basto hombre puede pasar de estar disfrutando de pegar a un borracho a comportanse tan tímidamente. Solté una pequeña risa.
- Sí, ponte cómodo. Ahora vuelvo.-Le mostré una de mis mejores sonrisas y me fuí escaleras arriba.
Entré en el baño, y suponiendo que ya no me oía, suspiré. ¿Desde cuando estoy tan sumamente rara? Es extraño en mí este comportamiento..., ¡espera! ¿Son las -miro el reloj- la una menos veinte y...¡todavía no he hecho los deberes!? Y lo más importante...¡¿tengo a un tío en casa que ni si quiera conozco?! Sí, no estoy normal. Pero igual, me encanta esta sensción..., así que no creo que haya problema alguno.
Abro un armarito y de el saco el botiquín. Lo cojo entre mis manos y bajo rápido las escaleras. Llevará con dolores un buen rato.
Me pongo a su lado con las piernas cruzadas mirando hacia él. Se dá la vuelta y se pone cómo yo, en frente mía.
- Haber, ahora no te muevas, ¿vale?...-Dije mientras que me levantaba un poco por las piernas para llegar mejor a las heridas de la cara con una gasa.
¡Dios!, ahora que me fijo bien, tiene unas cuantas heridas importantes, eh. Y profundas. Sobre todo profundas y grandes.
- ¡Ay madre! ¡Si son enormes!.-Si, estaba algo asustada. ¡¿Pero cómo narices se había hecho eso?! ¡¿peleandose con ese?!.
- ¿Pero que dices?.-Rió. Se lo estaba tomando a cachondeo, y a mí,admito, que no me hacía ninguna gracia.- No es para tanto.-Sonrió.
- No tiene gracia.-Le miré mal mientras que con agua oxigenada y una gasa intentaba curarle alguna que otra herida.
- ¡Pero es que estás exagerando!.-Dijo gracioso.
Le heché una mirada fulminante y pudo entender que este no era el momento de hacerse el 'machote'. No, ahora, no.
La cara ya estaba curada.
- ¿Te dió en algún sitio más?.-Dije preocupada.
- Sí.-Rió.
- ¿Donde?
- En el estómago...pero no creo que tenga nada.-Sonrió.
- Túmbate.-Básicamente se lo ordené mientras que me levantaba.
Me miró extrañado y frunció el ceño. Lo hizo confundido y le subí la camiseta.
- ¿Qué haces?.-Dijo riendo y algo sonrojado.
- Voy a hecharte una crema para quitarte algo este moratón...-Musité.
Tengo que admitir que está muy bien, eh. ¡Dios! ¡Vale! ¡Está de p*uta madre! Demasiado bien para ser un tío...
|Narra Jason|
Era extraño. A cualquier tía que me hubiera quitado la camiseta ya me la estaría tirando. Pero por mucho que quiera con ella..., mi corazón me lo impide. Sí, ese que lleva toda mi vida apartado a un lado, sin tener ningún sentimiento, quitando la agresividad. Ese mismo, ahora no quiere asustarla. Quiere ser 'cariñoso', ¡¿pero por qué?! ¡yo no soy así! Cada vez te entiendo menos Jason..., cada vez te entiendo menos... y es que aun así, sigo deseandola.
- Auch.-Susurré. No me suelo quejar cuando me pegan y menos cuando me curan. Pero tengo que admitir que ese moratón era más grande de lo normal.
- Oh, lo siento. ¿Te hice daño?.-Dijo preocupada. Era tan mona...¡no! ¡Jason, no! Deja de decir esas cosas...
- No, no. Tranquila.-Dije esbozándo media sonrisa y volviendo mi vista al blanco techo de su salón.
Al cabo de más o menos cinco minutos, acabó con todo yo.
- ¡Listo!.-Musitó. Guardó todo y seguramente, para volver a dejarlo todo en su sitio, subió las escaleras.
- Auch.-Susurré. No me suelo quejar cuando me pegan y menos cuando me curan. Pero tengo que admitir que ese moratón era más grande de lo normal.
- Oh, lo siento. ¿Te hice daño?.-Dijo preocupada. Era tan mona...¡no! ¡Jason, no! Deja de decir esas cosas...
- No, no. Tranquila.-Dije esbozándo media sonrisa y volviendo mi vista al blanco techo de su salón.
Al cabo de más o menos cinco minutos, acabó con todo yo.
- ¡Listo!.-Musitó. Guardó todo y seguramente, para volver a dejarlo todo en su sitio, subió las escaleras.
|Narra Nicol|
Nada más dejar las cosas en su sitio, noté cómo algo en mi bolsillo derecho vibraba. Había recibido un mensaje.
*SMS*
¡Hija! Que tu padre y yo haemos decidido pasar un mes fuera, no te parece mal, ¿no? Ahora mismo estamos embarcando en el avión. Te quieren; tus padres.
*SMS*
¡Hija! Que tu padre y yo haemos decidido pasar un mes fuera, no te parece mal, ¿no? Ahora mismo estamos embarcando en el avión. Te quieren; tus padres.
Mmm..., ¿vale? Sí, diréis que por qué no me enfado..., bueno, se puede decir que ya estoy más que acostumbrada a esto, así que...da igual. Lo único que verdaderamente me importa es que...no van a estar para mi cumpleaños. ¡Va a ser un gran cumpleaños! Nótese la ironía.
Tras soltar un suspiro en signo de protesta, salgo resignada y se puede decir que algo triste del baño. No quiero que Jason me lo note, así que mientras que bajo las escaleras intento fijir una sonrisa. Al llegar abajo, miro su ubicación. Sigue tumbado en el sofá, lo único, que está dormido...¡guay! ¿y ahora que hago?...¡Dios! ¡tengo que hacer los deberes!
Paso rotundamente del tema de Jason y me subo a estudiar...¡mañana tengo el examen final de matemáticas! ¡con lo mal que se me dan!
Y sí, me paso toda la noche estudiando.
Tras horas y horas entre raices de varios tipos y demás, miro la hora...¡son las ocho de la mañana! y todavía no he cerrado los ojos...
Decido que lo mejor sería despejarme un poco, así que decido ducharme. Después, me visto.
Las clases comienzan a las 9:00 y tardo veinte minutos en llegar...si son las ocho y media y no dormí nada...creo que mejor me paro en Starbucks por el camino.
Bajo al salon y...¡ostia! ¡que Jason sigue aquí! Vuelvo a mirar la hora...mejor me voy llendo.
Salgo a la calle y me paso por Starbucks, cojo un café para no dormirme y llego al insituto. Pasa el tiempo y suena el timbre. Y por si os lo preguntáis, el examen me salió muy bien. Al final mereció la pena pasarme toda la noche estudiando. Llego a casa, y al abrir la puerta me encuentro a Jason de un lado para otro del salón. Por su expresión, está preocupado y algo furioso, ¿qué habrá pasado?
Tras soltar un suspiro en signo de protesta, salgo resignada y se puede decir que algo triste del baño. No quiero que Jason me lo note, así que mientras que bajo las escaleras intento fijir una sonrisa. Al llegar abajo, miro su ubicación. Sigue tumbado en el sofá, lo único, que está dormido...¡guay! ¿y ahora que hago?...¡Dios! ¡tengo que hacer los deberes!
Paso rotundamente del tema de Jason y me subo a estudiar...¡mañana tengo el examen final de matemáticas! ¡con lo mal que se me dan!
Y sí, me paso toda la noche estudiando.
Tras horas y horas entre raices de varios tipos y demás, miro la hora...¡son las ocho de la mañana! y todavía no he cerrado los ojos...
Decido que lo mejor sería despejarme un poco, así que decido ducharme. Después, me visto.
Las clases comienzan a las 9:00 y tardo veinte minutos en llegar...si son las ocho y media y no dormí nada...creo que mejor me paro en Starbucks por el camino.
Bajo al salon y...¡ostia! ¡que Jason sigue aquí! Vuelvo a mirar la hora...mejor me voy llendo.
Salgo a la calle y me paso por Starbucks, cojo un café para no dormirme y llego al insituto. Pasa el tiempo y suena el timbre. Y por si os lo preguntáis, el examen me salió muy bien. Al final mereció la pena pasarme toda la noche estudiando. Llego a casa, y al abrir la puerta me encuentro a Jason de un lado para otro del salón. Por su expresión, está preocupado y algo furioso, ¿qué habrá pasado?
|Narra Jason; 11:00am|
Algo de luz en mis ojos va haciendo que me vaya levantando. Me froto los ojos y me estiro lentamente. Bostezo y abro los ojos. Miro a mi alrededor y al segundo lo recuerdo todo. Nicol...¿donde estará? ¿Se habrá quedado dormida? ¿Me habré quedado dormido? Preguntas absurdas, pero que inconscientemente me hago.
[...]
Vale. ¿Donde coño está? ¡La llevo buscando una hora por toda la casa y no la encuentro!
Las horas pasan y mi paciencia se va perdiendo por momentos...¿desde cuando estoy yo así de preocupado por que una chica no aparezca en su casa?
*Las 2:30pm*
¡¡JODER!! ¡Ya no puedo más! ¡¡Ya tendría que estar aquí!!
Empiezo a dar vueltas por el salón. De un lado para otro. Lo admito, estoy furioso. ¿Por qué cojones se fué y no me avisó, eh? Ya sé que no soy nada suyo. Ni si quiera su amigo. Pero de todos modos exigo que me diga todo lo que hace y en que momento lo hace. ¡Y quiero que lo tenga bien claro!
Un ruído me despierta de mis pensamientos. La puerta se abre, y por ella aparece la persona por la que tanto me he desesperado, gritado y tirado de los pelos en estas últimas horas. Nicol.
[...]
Vale. ¿Donde coño está? ¡La llevo buscando una hora por toda la casa y no la encuentro!
Las horas pasan y mi paciencia se va perdiendo por momentos...¿desde cuando estoy yo así de preocupado por que una chica no aparezca en su casa?
*Las 2:30pm*
¡¡JODER!! ¡Ya no puedo más! ¡¡Ya tendría que estar aquí!!
Empiezo a dar vueltas por el salón. De un lado para otro. Lo admito, estoy furioso. ¿Por qué cojones se fué y no me avisó, eh? Ya sé que no soy nada suyo. Ni si quiera su amigo. Pero de todos modos exigo que me diga todo lo que hace y en que momento lo hace. ¡Y quiero que lo tenga bien claro!
Un ruído me despierta de mis pensamientos. La puerta se abre, y por ella aparece la persona por la que tanto me he desesperado, gritado y tirado de los pelos en estas últimas horas. Nicol.
No hay comentarios:
Publicar un comentario