lunes, 31 de octubre de 2011

Capítulo 3.

Sus oídos hacían caso omiso a mis palabras.

¿Que qué? ¿Quería que quedasemos a las doce? Sí, claro, ¿y qué más?
- No.-Dije seria por fuera y algo insegura por dentro, no sé si me entendéis.
- Pues no me voy.-Respondió seguro.
- Sí, sí que te vás.-Me acerqué a él y le señalé la puerta.- Fuera.
No sé ni porque le estaba hechando..., se notaba desde lejos que no me gustaba meterme en líos..., no sé, tenía miedo de que fuera un error y fuera para siempre.
Estuvo pensativo unos segundos bastante largos y después, sonrió.
- Lo siento, pero solo me voy si quedamos esta noche.-Elevó los hombros.
- Diooooos.-Me desesperé un poquito.- Vale, quedamos. Pero solo si te vas ya de mi casa.
- Así me gusta.-Sonrió.- ¿Te vengo a buscar?
- No gracias, dime donde y ya voy yo solita. Pero te advierto que antes de las dos y media tengo que estar en casa, ¿vale?
No me creo lo que acabo de hacer. ¿He quedado con un delincuente juvenil para hacer una locura rara a las doce de la noche? Bueno..., siempre hay un primera vez para todo. Alguna vez tenía que cometer alguna 'locura'.
- Mmm..., vale.-Volvió a sonreir y se acercó mucho.- A las doce en el parque de la esquina, ¿si?.-Dijo rozándo nuestros labios.
Asentí anonada. No sé si era porque iba a quedar con él o porque estaba apunto de besarme y no me apartaba. ¿Por qué no me puedo mover? Noto cómo dá un pequeño beso en mis labios y sale por la puerta sonriendo. Le sigo con la vista mientras que estoy en las escaleras hasta que abre la puerta principal. Me mira, sonríe y se marcha.
Suspiro. Me hecho en el sofá y recuerdo, que al final no compré los yogures..., bah, le diré a mamá que no ví la nota y punto.
|Narra Jason|
Es..., es extraño. ¿Cuando he hecho yo, el violento y casi criminal Jason, arriesgarse a ser encarcelado por conocer a una chica? Nunca. Jamás. Ni por el mejor polvo del mundo lo habría hecho, y eso ya es decir..., y...¿y si esa chica, Nicol -aquel nombre que no coseguía que saliera de mi cabeza- está empezando a ocupar un lugar en mi corazón, en mi vida? No, no y no. Jason, ¡deja de decir gilipolleces! Eres una bestia que obtiene satisfacción cuando alguien siente dolor. No puedes 'sentir' algo por una persona. Me dí una bofetada mental y volví a la realidad. Hoy...hoy había quedado con ella. Inconscientemente sonrío, no puedo avitarlo. La volveré a ver..., y no sabéis lo mucho que me alegra ello.
Meto la mano en uno de mis anchos y enormes bolsillos y compruebo que mi pistola tenga puesto el seguro. No es plan de montar aquí, en medio de la calle, un numerito. Lo tiene, bien.
Paso por un par de calles hasta llegar a mi apartamento. No, no es solo mío, pero..., hace dos años que mis padres no vienen por aquí. Así que, basicamente, me pertenece.
Abro la puerta y me adentro en mi vivienda. No es muy grande, pero tampoco pequeña. Se podría decir que es..., corriente. Normal. Me acomodo y sin ni si quiera darme cuenta, vuelve a mi mente. Su imagen. ¿Por qué no puedo sacarmela ni un maldito minuto de la cabeza, eh?
Y así paso tres horas. Pensando en ella, y únicamente ella.En Nicol.
|Narra Nicol|
Abro los ojos, y me los froto. ¿Qué hora es? ¿Cuanto he estado durmiendo en este pequeño sofá? Miro el reloj y veo que son las 23:15. Bien, todavía tengo tiempo hasta tener que ir a su encuentro. Me tomo un café para no dormirme y hago algunas cosas sin importancia.
Justo a las 23:50 salgo por la puerta de mi casa. Camino lentamente hacia el parque donde se supone habíamos quedado. No era que quisiera pero...es que sabe donde vivo..., vale. No sé por qué estoy siendo hipócrita con mi propia mente. Sí, quiero verle. Pero a la vez no quiero. ¿Nunca habéis sentido dos cosas totalmente opuestas? Porque yo sí. Y muchas veces.
Tras cruzar varios pasos de cebra, ver pasar a varios coches en la penumbra de la noche y atrevesar diversar calles. Llego a mi destino. Son exactamente las 00:01, así que, no llego del todo tarde.
Dirijo mi vista por todo el parque, buscando su figura en la profunda oscuridad de la noche.
Entonces, un señor borracho se me acerca. Tengo miedo, pero intento tranquilizarme.
- ¿Que haces a estas horas tú sola, preciosa?.-Dijo con la típica voz de alguien que está absolutamente ebrio.
No contesto. No quiero cagarla más de lo que la he cagado viniendo aquí a estar horas.
- Ven cariño, nos lo pasaremos muy bien juntos.-Dijo mientras que tiraba de mi brazo y me pegaba a su cuerpo.
Me retorcí e intenté escapar con todas mis fuerzas cómo pude. Pero era imposible. Me empezó a besar el cuello. Empecé a tener nauseas. Me daba realmente asco.Grito. Noto cómo su mano se dirije a mi culo, cuando oigo un fuerte ruido. Automáticamente el borracho se separa de mí. Pero me doy cuenta que no de propia voluntad, si no porque ahora mismo tiene a Jason encima pegándole puñetazos sin parar.
Pum, pum, pum, pum. Los golpes secos que daban los fuertes puños de Jason rebotaban en mi cabeza. ¿Qué podía hacer? Ese señor cada vez sangraba más, y me había quedado en shock.
Entonces, reaccioné. Miré a Jason y ví furia en su cara. No pensaba parar, y lo sabía. No tenía más remedió que hacer que no siguiera con eso, o mataría a aquel hombre.
- ¡Jason! ¡Para!.-Grité lo más fuerte que mi garganta me permitió. Pero de todos modos; sus oídos hacían caso omiso a mis palabras.
Cada vez lo golpes sonaban más fuertes, y el borracho estaba ya casi inconsciente. Así que, agarré a Jason por su espalda y le jalé cómo pude.
- Jason, por favor, para...-Ya no podía gritar más, y opté por susurraselo al oído.
Y en ese momento, paró. Estaba muy tenso, así que dejé que se relajara unos minutos mientras que yo seguía abrazada a su espalda y él encima de su 'víctima'.
Suspiró. Se levantó y dió media vuelta para encontrase conmigo. Tenía las manos manchadas de sangre y alguna herida y moratón.
- ¿Estás bien?.-Preguntó preocupado mientras que rodeaba suavemente mi cuerpo con sus brazos.
Y por muy increíble que parezca, me lo preguntó él a mí primero. Era exactamente lo que iba a pronunciar yo, pero se me adelantó.
- Sí.-Tartamudeé. No estaba acostumbrada a tantas emociones juntas.- ¿Y tú?.-Me separé un poco de él para poder mirarle a los ojos.
- Bien, tranquila.-Sonrió.
- No, no estás bien. ¿Has visto tus heridas?.-Pregunté preocupada.- Ven.-Tiré de su brazo.
- ¿A donde vamos?.-Preguntó confuso.
- A mí casa, no quiero que te desangres en medio de la calle.-Pasó un brazo por mis hombros.
- Pero si estoy bien, en serio.-Dijo aferrándome más a él.
Entonces, se paró en seco. No sé por qué. Me agarró por la cintura y me pego demasiado a él. Y entonces, me besó. Esta vez sí que no pude evitarlo y se lo correspondí. No me importan las consecuencias. No me importa lo que vaya a pasar luego. Ahora mismo solo me importa él. Jason McCann.

No hay comentarios:

Publicar un comentario