lunes, 31 de octubre de 2011

Capítulo 7.~ Maratón.

No te voy a volver a ver...¿verdad?

- Casate conmigo, Bella.-Dijo el maricón ese.
Y acabó. ¡Por fín! Despues de hora y media viendola...¡acabó!
- ¡Ay, joder! - se sorbió la nariz.
¡¿Estaba llorando?! ¡¿Cómo puede llorar con esta mierda de película, eh?!
- ¡Qué bonito! - exclamó tierna. Me miró - ¿A qué es preciosa?- sonrió.
¡Dios, su sonrisa! ¿Cómo decirle que no? Es imposible.
<<Tienes la sonrisa más bonita de todo el mundo.>> La diría; pero no. ¿Desde cuando pienso en estas cursiladas? ¡Nunca lo había hecho!
- Claro - sonreí - Aunque bueno..., no suelo ver este tipo de películas - solté una carcajada.
- Ya...supongo - rió - aunque a mí, personalmente, lo de que sea un amor prohibido, me encanta - se sinceró.
¿Y lo nuestro sería un amor prohibido? Sí. Pero...¿lo nuestro? Aproposito, ¿tenemos algo? Es decir, nos hemos besado, y no precisamente solo una vez. Y siento que...quiero perdirla salir. ¿Formalmente? ¿Románticamente? Espera, ¡¿románticamente?! Eso sí que es rarísimo en mí. Pero bueno, ¿no se lo voy a pedir cómo si nada, no?
- Tengo sueño - me abrazó y bostezó.
Sinceramente me quedaría así para siempre. Pararía el tiempo. Solo ella y yo....¡joder! ¡que cursi me estoy volviendo, eh!
- Venga, vamos - suavemente la aparté un poco y me levanté - ¿no te vas a levantar? - reí.
- No, no - rió - yo me quedo aquí. Si quieres, sube tú.
Se veía que no iba a subir, y no la pensaba dejar ahí tirada toda la noche.
La cojí en brazos y gruñó.
- ¿Qué pasa? - reí.
- Jo, que yo quiero quedarme aquí - replicó riendo.
- Anda, anda. Calla - reí.
Subí tranquilamente las escaleras y entré en su habitación. La tumbé en su cama.
- ¿Te vas a ir? - me preguntó triste.
- No sé...¿quiéres que me vaya?
- No...pero bueno, si quieres o tienes que irte...- hizo una mueca extraña y lo dijo con un tono triste.
¡Demonios! ¡¿Cómo iba a querer irme?! ¡Sí es con la persona con la que mejor estoy!
- Cielo, claro que no quiero irme - sonreí.
- Pues ven - se levantó y tiró de mi mano - ¿con que vas a dormir?
- Contigo - sonreí y pasé mis brazos por su cintura aferrándola a mí.
Se sonrojó. ¡Era tan mona!
- Ya, pero digo que con que ropa - se rió.
Reí.
- Tú no te preocupes por eso, ¿vale? Ponte tú el pijama que quieras, yo te espero en la cama - la dí un beso fugaz y me tumbé a la cama.
Mañana es su cumpleaños...¿qué haré? Tengo que prepararla algo bonito...no sé...¡joder! ¡qué soy un criminal! No estoy acostumbrado a preparar cosas bonitas..., pero tengo que demostrarla que de verdad la quiero. No pienso dejar que crea que lo único por lo que estoy aquí es para tirarmela o algo así. Porque no es eso, en serio.
Un voz dispersó mis pensamientos.
- ¿En qué piensas? - dijo mientras que se tumbaba a mi lado en la cama.
- ¿Yo? En nada...- reí.
- Sí, ya, claro - entrecerró los ojos, mirandome mal.
- Va, venga. Vamos a dormir - apagué la luz que estaba a mi izquierda - una cosa, ¿mañana vas a ir a clase?
- Claro, ¿cómo no iba a ir? -rió.
- Bueno, es tu cumpleaños...
- Ya, pero de todos modos, tengo que ir Jason...
- Entiendo...
Me hubiera gustado pasar todo el día con ella, pero parece ser, que era imposible.
- ¿Y tú? ¿Vas a ir? - se acercó un poco.
Pff, hacía años que no iba. Pero estaría con ella...¡espera! No, tengo una idea. Mañana es viernes, y lo mejor que puedo hacer es por la mañana, ya que ella no está, preparar su cumpleaños...sí, me parece bien.
- No, no puedo.
- ¡Pero Jason! -exclamó - ¡no puedes faltar tanto! - dijo alterada.
- No Nicol, en serio, no puedo.
- No te voy a volver a ver...¿verdad? - dijo entristezida. Había empezado a llorar.
¡¿Qué?! ¡No! ¡¿Cómo podía pensar eso?! ¡No podría vivir sin ella!
- ¡No! ¡Claro que me volverás a ver! - exclamé seguro.
Me acerqué a ella y la abracé. Quería que viera que no se quedaría sola y que la quería mucho.
- Voy a ser tan plasta que me verás hasta en la sopa - susurré en su oído y reí.
- Eso espero...- sorbió la nariz y soltó una pequeña carcajada en mi oído, haciendo que me estremeciera.
- Venga, duerme...que mañana es tu cumpleaños...- acaricié lentamente su pelo.
~ A la mañana siguiente. 8:00am.
Pii...pii...pii...pii...
¡Joder! ¿Hace cuanto que no me despertaba tan pronto? ¡Demasiado!
Abrí un ojo y ví cómo Nicol alargaba un brazo y lo apagaba.
- Dios...- susurró molesta y se levantó de la cama.
Sí, lo mejor será que me haga el dormido. Así no sospechará lo más mínimo de que la vaya a preparar una fiesta sorpresa.
Cojió la ropa y se metió en el baño, a los minutos salió ya vestida y bajó a abajo, seguramente a desayunar.
Estuve pensando en que hacer, mientras que ella estaba en la casa... ¡Ya sé lo que voy a hacer!
Al rato, sonó la puerta principal; había salido. Me levanté corriendo y me puse la ropa de ayer, aseguré que no hubiera nadie, cojí unas llaves de su casa que había en la entrada y salí de allí cagando leches.
Corrí por unas cuantas calles y llegué al primero de los sitios que necesitaba visitar.
|Narra Nicol|
Al llegar al insituto, no estaba muy animada que digamos. Era mi cumpleaños, y no tenía nada que hacer ¡genial! Notese el sarcasmo.
A lo largo de la mañana, recibí unas cuantas felicitaciones por parte de mis compañeros de clase. Por suerte, no tuve ningún examen.
A las dos en punto, sonó la sirena. Salí de clase tranquilamente, estaba bastante triste. Pasé por un tienda de golosinas, compré unas pipas y puse rumbo a casa. Esta tarde iba a ser muuuuuuy larga y aburrida.
Ya cuando iba a abrir la puerta principal de casa, ví un sobre pegado en ella. ¿Qué sería? Despegué la parte de arriba y miré dentro, había una carta.
#Carta:
En el mundo hay 6.000.000.000 millones de personas, 5 continentes, 198 países y 1.961.969 ciudades. Y, ¿sabes qué? Justo tuve la suerte de que la distancia no se interpusiera entre nosotros. Tuve la suerte de poder estar a tu lado.
No sabes quién soy, pero lo podrás averiguar. Si sigues las pistas, claro. Mira bien dentro del sobre donde encontraste esta carta. Lo que veas ahí dentro, guardalo.
~ Pista: Nunca tuve un reloj, pero siempre, mirando hacia arriba, pude saber la hora en un gran monumento. Y cuando iba hacia él, un heladero siempre entablaba una conversación conmigo. Vete hacia él, y dile tu nombre. Él te dará la siguiente pista.

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