jueves, 17 de noviembre de 2011

Capítulo 12.

Capítulo 12.~ Matar dos pájaros de un tiro.
Debieron de pasar unas cuantas horas, pero cómo no tenía reloj, no sabía la hora exacta. Pero eso sí, lo que debían de ser segundos se me pasaban como horas allí encerrada en la celda. Y eso aumentaba mi agonía una y otra vez, haciendo que me pareciera todo más pequeño y borroso. Teniendo claustrofobia.
Tenía los ojos empañados, pero ya no iba a llorar más. De todos modos, ¿de qué me serviría? ¿Vendrían a ayudarme esos tres cabrones –sí, incluyo a Jason. Para mí, por mucho que me cueste reconocerlo, solo es la razón de mi odio y mi tristeza- y me socorrerían cómo si de una niña pequeña se tratase? No. Rotundamente que no.
“No sabes lo que tenías, hasta que lo pierdes” corrección: yo sí sabía lo que tenía, pero nunca llegué a pensar que fuera a perderlo.
Pero de todos modos, no me creo todavía que esto esté pasando. Es que comprenderlo, le dí toda mi confianza a una persona y la ha desechado como si nada. Ya no sé si estoy decepcionada o simplemente me da coraje y tristeza que la persona a la que amaba y consideraba que podía contar con el en todo momento, me haya hecho esto así, como si nada.
| Narra Jason, unas horas antes… |
No pude dormir en toda la noche. Me consideraba un completo inútil, gilipollas, cabrón, subnormal y sobre todo, me sentía mal. Fatal sería más correcto. Estaba cómo se dice “Entre la espada y la pared” no tenía escapatoria alguna. Si dejaba todo el plan, la podían matar o hacer daño. Y eso sí que no lo pensaba permitir. Y siguiendo así solo estoy consiguiendo consumirme por dentro. Día tras día, cada vez más. Pero por lo menos, ella estaba bien. Bueno, relativamente. Ya que se supone que está mal emocionalmente pero… ‘¿la importo de verdad?’ Esa pregunta era la que me atormenta noche tras noche. ‘¿Estaría triste? ¿Decepcionada? ¿Disgustada?’ No lo sé, y daría lo que hiciese falta por saberlo.
Y otra cosa más…¿por qué ella? ¿Por qué este maldito plan? Necesitaba saberlo y, por suerte, eso sería más fácil de resolver. Salí a toda prisa de la incómoda cama de ese destartalado castillo y corrí hacia la mini-maleta que había traído. Me vestí, básicamente, con lo primero que pillé y salí de allí pitando como si de una bala me tratase.
Decidí preguntarles a Mark y a Dylan como conseguir esa información.
- Anda, ¡mira Mark!, ¡pero si es nuestro McCann preferido! –exclamó.
Les fulminé con la mirada. Claramente que me caían como el culo los dos, y lo que menos quería era entablar una conversación con ellos, a no ser que fuera algo realmente importante, como esto.
- ¿Vosotros sabéis el por qué de este plan? –Les pregunté serio mientras que me sentaba en una de las sillas de esa cocina.
- ¿El por qué? –Cuestionó Mark extrañado mientras que arrugaba el ceño.
Por la expresión de ambos, no sabían a lo que me refería.
- Sí –afirmé- ¿Por qué ella y por qué secuestrarla? –dije intentado ocultar la tristeza que esas palabras me causaron.
- Ah, eso –Comenzó a decir Dylan- Pues mira, tu querida Nicol tiene un padre que no es muy amado por nuestra mafia, por así decirlo –comentó mientras que yo empezaba a estar más y más interesado en el tema-, se llama Tom, y es agente de la CIA; por eso nos interesa tanto. Y aparte, tú, McCann –me señaló riendo mientras que le daba una calada a su cigarrillo–, le caes como el puto culo al jefe. Así que, según él, era: “Matar dos pájaros de un tiro” –volvió a reir expulsando todo el humo.
“Pues le a salido el tiro por la culata” –pensé para mí mismo.
- Hmmm… –asimilé lo que me acababa de decir.
Después de unos segundos, me levanté de allí y sin más dilaciones salí de la cocina y entre en aquel cuarto que me habían dejado para trazar un plan.
[…]
Pi…pi…pi…pi…
- ¿Diga?
- ¿Alex? –pregunté nervioso. De hecho, lo estaba.
- Sí, ¿Jason?
- Sí… –suspiré.
- ¡Oh, dime! ¿Pasa algo?
- Bueno…primero, ¿qué tal tú?
Tenía que sacarle el tema, pero no podía. Esas palabras no salían por mi boca, pero sé de sobra que si empiezo una conversación de lo más normal, acabaré diciendo lo que quiero.
- Eh, bien –pausa- ¿y tú?
- ¿Con quién estás? –cambié radicalmente de tema, aprovechando que oí una voz que no era la de Alex a través del teléfono.
- Con Clara, ¿con quién si no? –rió divertido. Supongo que estaría sonriendo.
¿No os hablé de Clara, cierto? Pues mirar, Clara es la novia de mi hermano –Alex- desde hace más de dos años. Ella sabe de sobra que es un criminal, y aunque yo no hable mucho que él ni con ella, ya que viven a las afueras, de vez en cuando les voy a ver, o vienen ellos aquí. Pero eso no es muy frecuente puesto que Alex está mucho más buscado que yo en Londres, y eso ya es decir…
- Ya, también –reí falso, ya que no tenía gana alguna de hacerlo.
- Bueno, ahora sí, dime. ¿Qué pasa? –aparentó un tono preocupado. Por lo menos para mí.
Suspiré. Era ahora o nunca, y necesitaba realmente su ayuda.
- Ya, mira. Te había hablado de una tal Nicol… –me interrumpió.
- ¿Tu novia?
- Sí, esa –sonreí al recordar aquel día.
• Flashback.
- Nicol... –susurré y sonreí- ¿Quieres ser mi novia?
Estaba muy nervioso. No sabía lo que me respondería ya que yo era solamente un criminal al que ella había conocido escasos días atrás. Pero de todos modos, necesitaba decírselo. “Quién no arriesga, no gana” ¿no? Pues ya está.
- Eh…eh… –no sabía que decir.
Estaba comenzando a sudar. Lo noté puesto que aparte que tenía demasiado calor, gotas caían por mi cara. Necesitaba que contestara ya, ¡ya, ya! Pero tampoco la iba a obligar. Y aunque significara no dormir en toda la noche, si hace falta, la diría que se lo pensara y me lo dijera mañana.
- Sí, sí quiero –dijo sonriendo con una sonrisa de oreja a oreja que me devolvió la vida.
Iba a decir algo, pero las palabras sobraban. Sin poder evitarlo la abracé entre mis brazos fundiéndome en el mejor abrazo de toda mi puta vida.
• Fin del Flashback.
Pero aquella sonrisa que había inundado mi cara desaparició al pensar en la situación en la que estaba. Pero ahora estaba hablando con Alex, y no era momento de llorar. Teníamos que hablar.
- Bueno, ¿y qué pasa con ella?
Tragué saliva.
- La he secuestrado.

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